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27/12/2018
CUENTO DE SEGURIDAD
Te contamos un cuento de Navidad real, descubre algunas de las situaciones cotidianas en las que deberías tener en cuenta tus conocimientos sobre prevención

Este año la fiesta de Fin de Año se celebra en tu casa, es por la mañana y comienzan los preparativos, tiene que ser una noche muy especial. Toda la familia ayuda en un día como este, hay mucho por hacer.

 

Se ha dividido el trabajo por tareas, y se han formado pequeños grupos para realizarlas todas de la mejor manera posible y mantener a todos ocupados.

 

El primer grupo se encargará de la decoración: tu cuñado Juan se ha puesto al mando y sus ayudantes son tus sobrinos Claudia y Marcos, encantados con sus tareas: decorar el árbol, poner luces, preparar algún centro decorativo para la mesa…

Comienzan por buscar el sitio perfecto para el gran árbol de Navidad que presidirá la sala este año. A Claudia le gusta cómo queda justo al lado de la chimenea, pero Marcos y Juan prefieren un rincón cerca de la puerta que lleva al jardín, donde hay más espacio y además se evita el peligro de que se incendie con alguna chispa que pueda soltar la chimenea cuando la encendamos esta noche.

Han encontrado en el garaje una caja llena de luces y adornos para el árbol, una vez en su sitio, ya se puede empezar con la decoración. Claudia y Marcos están desenrollando las tiras de luces, que como cada año, se han vuelto a enredar, mientras, el tío Juan va colocándolas alrededor del árbol. Una prueba antes de colocar los adornos: clic, y se va la luz ¿qué ha pasado?

Por suerte no ha pasado nada grave, pero revisando las luces se dan cuenta que el enchufe y el cable están en mal estado, y esto ha sido lo que ha provocado que salte el diferencial de la casa.

Tiran las luces a la basura y se disponen a salir a comprar unas nuevas, terminarán la decoración un poco más tarde.

 

El segundo grupo es el encargado de las compras de última hora: comidas, regalos y algunos olvidos.

Los encargados de las compras son Pedro y Luis. Han salido de casa a media mañana, ya con prisas porque se les ha hecho tarde con el desayuno.

Al llegar casa nos cuentan sus peripecias: había tanto tráfico que tardan mucho tiempo en hacer las compras necesarias. Primero fueron al mercado y guardaron las bolsas dentro del coche en vez de en el maletero. Cuando por fin consiguieron aparcar en el Centro Comercial han tenido que soportar colas y aglomeraciones en todas las tiendas, todo el mundo tiene mucho que hacer en estos días. Para rematar, cuando han vuelto al coche les habían robado las bolsas del mercado, las habían dejado a la vista, y ya se sabe que cada uno va a una cosa. Al final, han tenido que volver al mercado y acudir a la comisaría a poner la pertinente denuncia y, para rematar, al taller para arreglar el cristal que les han roto. Desde luego, no parecen muy alegres.

 

El tercer grupo se encarga de la cocina, tú y tus hermanas María y Berta, tenéis mucho trabajo por delante para que todo esté preparado y rico para la cena.

María está cortando frutas y verduras que se necesitan para algunos platos, con las prisas no ha elegido el cuchillo adecuado y se acaba de cortar en un dedo. Menos mal que no ha sido nada y lo hemos podido solucionar con una pequeña cura y una tirita. Lo mejor será mirar con detenimiento con qué cuchillo vamos a trabajar.

Berta se encarga del asado, ya tiene todo preparado y el horno tomando temperatura. De repente empieza a salir humo y oler a quemado, ¿qué pasa? Rápidamente abrimos ventanas y puertas en la cocina para que se vaya el humo y observamos que nos hemos dejado en el horno un recipiente plástico que no debía estar ahí. Bueno, no ha pasado nada, esperaremos que se quite el olor a quemado y podremos meter nuestro asado.

Yo estoy un poco nerviosa, me encargo de los postres y además como estamos en mi casa, con todas las tareas y previsiones extra que eso conlleva, tiene que salir todo perfecto y la cosa no va especialmente bien.

Con los postres no parece que tengamos ningún problema, pero vista la situación y el día que llevamos de accidentes e incidentes dejaré apuntadas unas cuantas cosas que habrá que tener en cuenta para la próxima celebración.

 

Seguro que leyendo esta historia te ves identificado con algunas de nuestras anécdotas, y podríamos haberte contado muchas más, esperamos que tomes buena nota para que no sufras ningún accidente del que lamentar las consecuencias y que tus celebraciones sean seguras

 

¡Feliz Año!

 

 

 

 

 

 

 


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NOTA: El contenido de esta publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad ejecutante y no refleja necesariamente la opinión de la FUNDACIÓN para la Prevención de Riesgos Laborales.