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30/04/2019
ORDEN Y LIMPIEZA EN LOS LUGARES DE TRABAJO
Un buen estado de orden y limpieza elimina riesgos de accidente

Orden y Limpieza son dos factores de marcada influencia en los accidentes.

 

Aunque estos conceptos pueden llegar a considerarse subjetivos, un lugar está ordenado cuando lo necesario está en su sitio y no hay cosas innecesarias.

 

Un buen estado de orden y limpieza elimina riesgos de accidente, simplifica el trabajo y aumenta el espacio disponible, mejora la productividad y el aspecto del lugar y crea y mantiene hábitos de trabajo correctos, entre otros beneficios.

 

La normativa española prevé y aboga por el mantenimiento salubre de los espacios de trabajo, tal y como se recoge en el anexo II del real decreto 486/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en lugares de trabajo y su correspondiente guía técnica.

 

Los principales riesgos derivados de la falta de orden y limpieza son: caídas al mismo nivel, golpes contra objetos inmóviles, caídas de objetos en manipulación, contaminación ambiental, incendios, contaminación por sustancias nocivas o peligrosas y atropello por vehículos.

 

Como medidas preventivas se pueden tomar las siguientes actuaciones fundamentales: eliminar lo innecesario y clasificar lo inútil, acondicionar los medios para guardar y localizar el material fácilmente, evitar ensuciar y limpiar después y organizar las tareas para favorecer el orden y la limpieza.

 

Zonas donde extremar orden y limpieza

En el real decreto 468/1997 se establece que “las zonas de paso, salidas y vías de circulación de los lugares de trabajo y en especial las salidas y vías de circulación previstas para la evacuación en casos de emergencia, deberán permanecer libres de obstáculos de forma que sea posible utilizarlas en todo momento”. Las zonas de circulación y las salidas deberán mantenerse siempre despejadas y señalizadas para facilitar y conducir los movimientos de las personas incluso en caso de emergencia, y para prevenir golpes contra objetos y caídas. No se deberán acumular ni apilar materiales en zonas de paso o de trabajo, retirando los objetos que obstruyan el camino u obstaculicen el paso, cuidando de mantener especialmente el acceso a los equipos de alarma y extinción de incendios.

 

Los lugares de almacenamiento de materiales deben ser apropiados, estables y seguros para evitar su deslizamiento y caída porque los materiales que no son convenientemente almacenados constituyen un peligro. Asignar un sitio a cada cosa y procurar que cada cosa esté en su sitio, tratando de crear y mantener los medios para guardar y localizar el material fácilmente, habituándose a guardar cada objeto o herramienta en su lugar y eliminando lo inservible de forma inmediata.

 

Las instalaciones y aparatos deberán ser objeto de mantenimiento periódico, de modo que sus condiciones de funcionamiento satisfagan siempre las expectativas de la forma en la que fueron proyectadas, subsanándose con rapidez deficiencias que puedan afectar a la seguridad y salud de los trabajadores. Si se utiliza una instalación de ventilación deberá mantenerse en buen estado de funcionamiento y un sistema de control indicará toda avería.

 

Es preciso recoger las herramientas de trabajo en soportes o estantes adecuados que faciliten su identificación y localización. Las herramientas manuales deberán ordenarse y almacenarse colocando las que no sean utilizadas en su sitio y en condiciones adecuadas para su próximo uso, evitando dejarlas sobre máquinas, en superficies de trabajo y de tránsito o en cualquier otro lugar diferente al que corresponde. Cada emplazamiento estará concebido en función de su funcionalidad y rapidez de localización con el fin de evitar movimientos forzados e innecesarios. Al terminar cualquier operación con máquinas o equipos de trabajo debe dejarse ordenado el espacio de actividad, revisar las máquinas y comprobar que todas las protecciones están colocadas.

 

En oficina hay que poner especial atención en los objetos cortantes (tijeras, chinchetas y abrecartas, entre otros) guardándolos después de utilizarlos. La mesa de trabajo debe estar libre de abrigos, bolsos y libros. Es preciso tratar de no dejar las cajoneras abiertas para evitar golpes y caídas.

 

Si los residuos generados son fácilmente inflamables, es necesario utilizar bidones metálicos con tapa con el fin de evitar la propagación de incendios y la emisión de contaminantes y malos olores. Salpicaduras o derrames de aceite y otros líquidos en el suelo deberán cubrirse con un compuesto absorbente y limpiarse de forma inmediata. Estas actuaciones contribuirán a prevenir deslizamientos y caídas.

 

Adicionalmente, es necesario recordar la necesidad de comer únicamente en lugares designados para ello, colocando los desperdicios en depósitos apropiados.

 

Si se observa la existencia de suelos húmedos, vidrios rotos, cables sueltos, esquinas filosas o clavos sobresalientes, hay que corregir la condición si no entraña peligro o avisar a mantenimiento para adoptar medidas oportunas.

 

Calendario de saneamiento

Según el real decreto 486/1997 citado, “los lugares de trabajo, incluidos los locales de servicio, y sus respectivos equipos e instalaciones, se limpiarán periódicamente y siempre que sea necesario para mantenerlos en todo momento en condiciones higiénicas adecuadas. A tal fin, las características de los suelos, techos y paredes serán tales que permitan dicha limpieza y mantenimiento.

 

Se eliminarán con rapidez desperdicios, manchas de grasa, residuos de sustancias peligrosas y demás productos residuales que puedan originar accidentes o contaminar el ambiente de trabajo”.

 

Hay que eliminar diariamente todos los desechos o cualquier otra clase de suciedad del suelo o de las instalaciones, evitar su acumulación sobre las máquinas y equipos. Estos despojos se depositarán en recipientes adecuados que faciliten su identificación y localización. Los productos contaminantes deberán permanecer en contenedores adecuados hasta su retirada. El mantenimiento de las máquinas limpias y despejadas redunda en una mayor seguridad del usuario.

 

Al mismo tiempo cabe recordar que las operaciones de limpieza no deberán constituir por sí mismas una fuente de riesgo para los trabajadores que las efectúen, o para terceros, realizándose a tal fin en los momentos, de la forma y con los medios más adecuados.

 

Los lugares de trabajo se limpiarán periódicamente y mediante métodos no contaminantes. Los deshechos inflamables deberán recogerse en recipientes metálicos.

 

Al terminar cualquier operación deberá dejarse ordenada el área de trabajo, revisar todas las máquinas y comprobar que todas las protecciones están colocadas.

 

Debemos recordar que mantener el puesto de actividad siempre limpio y en orden es un factor importante para la eficacia del trabajo y la prevención de accidentes laborales, siendo necesaria la colaboración de todo el personal en el mantenimiento de la limpieza del entorno.


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NOTA: El contenido de esta publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad ejecutante y no refleja necesariamente la opinión de la FUNDACIÓN para la Prevención de Riesgos Laborales.