
Algunas tareas se llevan a cabo de manera habitual en exteriores (construcción, jardinería, agricultura) que se van a ver afectadas por estas condiciones. También hay trabajos de carácter temporal que se inician en estos meses más cálidos y que deben tener en cuenta las condiciones ambientales, por ejemplo trabajos en cocinas en las proximidades de fogones, hornos, etc., o en salas de calderas, y en general en lugares cerrados y poco ventilados.
Los efectos del calor excesivo sobre el organismo van desde las molestias, el agotamiento por calor hasta el golpe de calor, cuyos efectos pueden llegar a ser hasta mortales. Además hay que considerar que la aparición de los primeros síntomas (mareos, calambres...), si bien no deriva directamente en un daño para la salud, puede ser el factor desencadenante de accidentes laborales.
La temperatura interna suele mantenerse alrededor de los 37ºC, para evitar que la acumulación de calor producido por el cuerpo por la actividad física o aportado por el ambiente descompense nuestra temperatura, el cuerpo humano dispone de mecanismos destinados a disipar al ambiente el exceso de calor corporal. El aumento de la sudoración (enfriamiento por evaporación) y del flujo sanguíneo superficial (cuando nos ponemos "rojos"), así como la disminución de la actividad física, contribuyen al control de la temperatura interna.
Al superarse la capacidad de adaptación del cuerpo humano, la temperatura interna comienza a subir y empiezan a manifestarse los diferentes síntomas.
Existen una serie de condiciones personales y ambientales que favorecen las situaciones de riesgo.
Serán propensos los trabajadores que, pese a estar en buenas condiciones físicas, estén consumiendo fármacos como barbitúricos, diuréticos o neurolépticos, o que se hallen bajo los efectos del alcohol y esta propensión aumentará si son diabéticos, obesos o con insuficiencia cardiaca. Deben extremar las precauciones las personas que provengan de climas habitualmente más fríos.
En cuanto a las condiciones ambientales, éstas son especialmente perjudiciales a partir de temperaturas de 34 ºC y humedad relativa del 60%, por lo que nos interesará mantenernos por debajo de estos niveles.
Las medidas de prevención del golpe de calor son sencillas, y en la mayoría de los casos no requieren grandes medios ni inversiones económicas, sino una correcta previsión y organización del trabajo:
Los primeros síntomas del fallo de la termorregulación son mareos, nauseas, cefaleas, calambres, dolores musculares, cansancio, debilidad y taquicardias. Si la situación se mantiene se agravan los síntomas, hasta evolucionar al golpe de calor, que se caracteriza por una piel seca, caliente y enrojecida, pulso rápido y fuerte, dolor intenso de cabeza, confusión, mareos, nauseas, convulsiones y pérdida de conciencia.
Para no poner en peligro la vida, en cuanto se presenten los primeros síntomas:

