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PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES
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31/08/2018
RIESGOS Y MEDIDAS PREVENTIVAS: AGRICULTURA
El trabajo agrícola se desarrolla frecuentemente de forma individual y aislada, con lo que el conocimiento e identificación de los riesgos y medidas preventivas y de protección a adoptar se hace más necesario si cabe.

El trabajo agrícola se desarrolla frecuentemente de forma individual y aislada, con lo que el conocimiento e identificación de los riesgos y medidas preventivas y de protección a adoptar se hace más necesario si cabe.

 

El sector agrícola tiene unas características singulares, en algunos casos similares a otros sectores como la industria o la construcción como pueden ser las siguientes:

  • Tejido empresarial compuesto básicamente por Pymes y Micropymes
  • Gran diversidad y tipología de actividades, con la consiguiente multiplicidad de tareas.
  • Temporalidad y urgencia de muchas tareas y por tanto, necesidad inmediata de empleo de mano de obra o contratación de servicios externos.
  • Carácter estacional, y por tanto la consiguiente carga y eventualidad de los trabajos.
  • Irregularidad en la duración e intensidad de las jornadas de trabajo.

 

Se dan otras características consideradas específicamente del sector agrario y que complementan a las anteriores aumentando su singularidad:

  • Grado de envejecimiento de la población agraria.
  • Agricultores que en determinados períodos del año concentran un volumen de mano de obra propio de medianas empresas, siendo su estructura habitual la de Micropyme.
  • Dispersión geográfica de los centros de trabajo.Dadas todas estas características, se pude decir que gran parte de los factores de riesgo en el sector agrario son cambiantes.

 

Los riesgos fundamentales provienen del trabajo a la intemperie y superficies irregulares, uso de herramientas y maquinaria, uso de productos químicos, contacto con tierras, abonos y aguas de riego con posible contaminación biológica y/o química, y del manejo de animales y sus productos en el caso de la ganadería.

 

Los trabajadores del sector han pasado de estar sometidos fundamentalmente a factores de riesgo de tipo físico (condiciones climatológicas adversas como frío, viento, humedad, lluvia y radiaciones solares), y otros como adopción de posturas extremadamente forzadas, exposición a contaminantes en forma de polvo, exposición a agentes infecciosos (tuberculosis, tétanos, brucelosis, leptospirosis o fiebre de los arrozales, tifus...), y alérgicos (presencia de polen, picaduras...), a los que predominan actualmente que son factores de riesgo para la salud de tipo mecánico, derivado del uso de maquinaria (exposición a vibraciones, ruido...) y de tipo químico derivado principalmente del uso de productos fitosanitarios, biocidas y fertilizantes. A estos factores se les han ido uniendo los riesgos psicosociales que, como en los demás sectores, cada vez adquieren mayor peso.

 

 

FACTORES DE RIESGO FÍSICO

 

Una gran parte de las tareas propias del sector agrario se desarrollan al aire libre, sin instalaciones fijas y en lugares aislados, a diferencia de otras actividades productivas, estando estos trabajadores expuestos a factores de riesgo característicos relacionados con el medio natural (temperaturas extremas, lluvia, viento, radiaciones, etc.).

 

La exposición excesiva al calor por razones laborales es uno de los factores de riesgo para la afectación de la salud por el efecto de altas temperaturas. Esta exposición a temperaturas excesivas puede provocar problemas de salud como calambres, deshidratación, insolación, golpe de calor (con problemas multiorgánicos que pueden incluir síntomas tales como inestabilidad en la marcha, convulsiones e incluso coma). En algunas personas, especialmente sensibles, con determinadas enfermedades crónicas, sometidas a ciertos tratamientos médicos y con discapacidades que limitan su autonomía, los mecanismos de termorregulación pueden verse descompensados y agravar esta situación.

 

Las bajas temperaturas causan malestar general, disminución del rendimiento psicofísico, falta de destreza manual por vasoconstricción, y pueden agravar problemas cardiacos y de las vías respiratorias.

 

El ruido puede ser un problema en el uso de casi todos los tipos de máquinas, tractores, cosechadoras, sierras, etc. pudiendo provocar pérdida de audición, así como tensión muscular y contribuir a la aparición de fatiga.

 

Puede existir exposición a vibraciones mecánicas procedentes de muchas herramientas y máquinas, motocultores y tractores, que se ve incrementada por su uso en terrenos irregulares. Pueden ser vibraciones transmitidas al cuerpo completo (en el uso de vehículos tractores, cosechadoras…) o bien transmitidas a través del eje manobrazo, originadas principalmente por el uso de maquinaria o herramientas (motosierras, motocultores…). Los efectos serán variables y dependientes de la frecuencia de las mismas, del punto de entrada al organismo y de la aceleración transmitida. Con carácter general, los principales efectos serán osteomusculares y circulatorios, así como otros relacionados con las funciones del sistema nervioso central.

 

El polvo puede proceder de las tierras removidas, de vegetales, de la limpieza de instalaciones como silos de almacenamiento, establos, etc., por lo que su composición puede ser mineral u orgánica, y son factores de riesgo presentes en muchas actividades agrarias, que sobre todo dependiendo de su composición, tamaño de partículas, intensidad de la exposición, etc., pueden ocasionar desde problemas irritativos de mucosas hasta problemas respiratorios o alérgicos de mayor importancia.

 

Las medidas preventivas que se suelen recomendar en estos riesgos físicos son:

  • Reposición de líquidos y electrolitos perdidos: acceso a agua potable fresca, beber pequeñas cantidades de forma frecuente, evitar bebidas carbónicas, con cafeína o altas concentraciones de azúcar o sal.
  • No tomar bebidas alcohólicas.
  • Llevar una dieta equilibrada.
  • Utilizar ropa de trabajo adecuada: transpirable, impermeable o de abrigo en función de la época y los trabajos a realizar.
  • Uso de equipos de protección adecuados en función de las tareas correspondientes: guantes, botas, mascarillas, tapones auditivos…)

 

 

FACTORES DE RIESGO QUÍMICO Y BIOLÓGICO

 

Los trabajadores del sector agrario pueden estar expuestos a diversos productos químicos, siendo fundamentalmente los productos fitosanitarios, los biocidas, y los fertilizantes químicos (nitratos, fosfatos…) los más importantes. Por su toxicidad y frecuencia de uso, los productos fitosanitarios en agricultura y biocidas en ganadería, son los que más preocupan.

 

Debido a que estos productos están diseñados para eliminar o controlar organismos vivos y vegetales indeseables, también pueden implicar riesgos de distinto tipo para la salud humana, debido a sus propiedades toxicológicas intrínsecas y a los modos de utilización correspondientes. Estos riesgos diferirán de unos fitosanitarios y biocidas a otros, dependiendo fundamentalmente del tipo de sustancia o sustancias que lo componen y de sus concentraciones y tipo de formulación. El riesgo depende también del tiempo de exposición y de la actividad que se está desarrollando (mezcla del producto, aplicación, limpieza y mantenimiento normal del equipo de aplicación…), del cultivo y del tipo de equipo utilizado, existiendo además una serie de factores ambientales como las condiciones de trabajo y factores individuales o de otro tipo que pueden condicionar el daño que producen.

 

Como efectos inmediatos en el manejo de los fitosanitarios, pueden producirse quemaduras o intoxicaciones agudas. A largo plazo, tras exposiciones frecuentes, puede darse cáncer, alteraciones de la reproducción o intoxicación crónica.

 

Los fertilizantes, tanto químicos como orgánicos, pueden dar lugar a mareos, dolores de cabeza, quemaduras en piel y mucosas, asfixia, infecciones por presencia de agentes biológicos, etc.

 

Como medidas preventivas, cabría destacar las siguientes indicaciones:

  • Utilizar equipos de protección individual adecuados. Es necesario proteger cuerpo, manos, vías respiratorias y ojos.
  • No comer, beber ni fumar mientras se realicen aplicaciones ni en las zonas tratadas recientemente.
  • No limpiar o desatascar las boquillas u otras partes del equipo utilizado soplando.
  • Extremar la higiene. Cambiarse de ropa al finalizar la aplicación y lavar minuciosamente las partes expuestas del cuerpo. No lavar la ropa de trabajo junto con la de la calle y guardarlas por separado.
  • Evitar realizar tratamientos con temperaturas extremas, lluvia o viento.
  • Antes de utilizar un producto fitosanitario, leer siempre la etiqueta y seguir sus indicaciones, contienen información para su uso correcto y sin riesgo.

 

Si se trabaja con productos fitosanitarios es necesario tener un carné de manipulador.

 

 

TRANSPORTE Y MANIPULACIÓN DE CARGAS

 

La realización de movimientos repetitivos, el mantenimiento de posturas forzadas y la manipulación manual de cargas son factores de riesgo presentes en los puestos de trabajo del sector. Existen múltiples tareas en las que los trabajadores pueden verse expuestos a dichos factores.

 

Los trabajadores realizan las tareas de pie, sobre escaleras, y agachados o de rodillas, posturas en las que suelen permanecer largos periodos de la jornada, salvo algunos conductores de maquinaria que realizan los trabajos sentados. Los esfuerzos, los movimientos repetitivos y la carga física también suelen ser relevantes en cualquier jornada de trabajo en este sector.

 

Las lesiones asociadas más frecuentemente a dichos factores se dan en tendones, músculos y nervios del hombro, antebrazo, codo, muñeca y mano, así como las lesiones articulares en miembros inferiores y columna vertebral. Los diagnósticos incluyen tendinitis, peritendinitis, tenosinovitis, mialgias y neuropatías por atrapamientos de nervios distales.

 

Las posturas forzadas originan igualmente trastornos musculoesqueléticos. Estas lesiones son de aparición lenta, por lo que se suelen infravalorar los síntomas, hasta que el problema se cronifica y aparece el daño permanente; se localizan especialmente en el tejido conectivo, sobre todo en tendones y sus vainas, y pueden también dañar o irritar los nervios.

 

La manipulación manual de cargas se asocia con fatiga fisiológica y con alteraciones musculares (contracturas, calambres y rotura de fibras), tendinosas y ligamentosas: sinovitis, tenosinovitis, roturas, esguinces, bursitis, lesiones de los discos intervertebrales y estructuras adyacentes.

 

La primera causa de baja en los trabajadores del sector corresponde a enfermedades que asientan en el aparato locomotor, de las que las dolencias de columna vertebral, especialmente lumbalgias, suponen un importante porcentaje.

 

Para evitar estas lesiones, se recomienda:

  • No manipular cargas, que por su peso o volumen, puedan entrañar riesgos para la salud del trabajador. Siempre que sea posible, utilizar medios auxiliares o realizar la tarea entre varios compañeros.
  • Establecer un ritmo de trabajo adecuado a la tarea y realizar las pausas necesarias, especialmente si el trabajo implica posturas forzadas o movimientos repetidos.

 

 

MAQUINARIA Y HERRAMIENTAS

 

La evolución de la maquinaria agrícola en los últimos tiempos ha supuesto un gran incremento de la productividad y facilita además la realización de las tareas y labores que se realizan.

 

A cambio, han aparecido nuevos riesgos relacionados con la maquinaria que antes eran ajenos al sector del campo como pueden ser atrapamientos, golpes o cortes ocasionados por las partes móviles no protegidas de las máquinas, atropellos o aplastamientos por vuelco de tractor u otros aperos, etc…

 

En el uso de herramientas, manuales y mecánicas, se presentan riesgos entre los que destacan golpes y cortes, proyecciones de partículas y sobreesfuerzos.

 

Como medidas preventivas se pueden recomendar:

  • Vigilar el buen estado de las máquinas y herramientas, realizando las revisiones necesarias.
  • No eliminar los resguardos de seguridad de la maquinaria.
  • Parar el motor y poner el freno de mano antes de bajar de la máquina, prestando la máxima atención si hay personas trabajando en las proximidades.
  • Para evitar el vuelco, no realizar maniobras bruscas si se trabaja en zonas irregulares o con pendiente acentuada.
  • Al circular por vías públicas, respetar las normas de circulación y hacerte ver.
  • Si el trabajo se realiza cerca de una línea eléctrica, respetar las distancias de seguridad, y, en caso de contacto eléctrico, no salir de la máquina hasta que se interrumpa el contacto.
  • Comprobar, antes de utilizar una herramienta, que se encuentra en buen estado.
  • Escoger las herramientas adecuadas en función de los trabajos a realizar.
  • Se reducirán las vibraciones y el ruido en las herramientas mecánicas si el mantenimiento es el adecuado.
  • No emplear una herramienta en tareas para las que no está diseñada.

 

 


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