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17/10/2016
Simulacros ante situaciones de Emergencia
Durante la actividad laboral de un centro de trabajo se puede presentar una circunstancia negativa, inesperada y súbita que podría generar daños a las personas, a las instalaciones e incluso al medioambiente.

Se consideran situaciones de emergencia aquellas motivadas por posibles incendios, avisos de bomba, escapes de gas, accidentes grave o cualquier otro tipo de emergencia que justifique la evacuación rápida o confinamiento del centro de trabajo.

 

Ante estas circunstancias, es conveniente representar aquellas situaciones de peligro que requieren una acción inmediata; en primer lugar, por el personal de la empresa y, en segundo lugar por el apoyo de ayuda exterior (bomberos, emergencias, policía, etc.), de tal manera que sirva de entrenamiento y preparación a los equipos participantes, y los capacite para resolver dicha situación.

 

Esto es lo que se llama “Simulacro de Emergencia”, que no es más que un ejercicio de campo en el que las personas que participarían en una emergencia, sea en condición de actores principales, personal de apoyo o de víctima, aplican los conocimientos y ejecutan las técnicas y las estrategias que les han asignado ante un escenario planteado, a fin de resolver las situaciones o problemas presentados como consecuencia de un evento inesperado.

 

El empresario debe de cumplir con lo establecido en el artículo 20 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que establece: “El empresario, teniendo en cuenta el tamaño y la actividad de la empresa, así como la posible presencia de personas ajenas a la misma, deberá analizar las posibles situaciones de emergencia y adoptar las medidas necesarias en materia de primeros auxilios, lucha contra incendios y evacuación de los trabajadores, designando para ello al personal encargado de poner en práctica estas medidas y comprobando periódicamente, en su caso, su correcto funcionamiento”.

 

Para poder analizar estas situaciones y adoptar las medidas necesarias se ha de elaborar el “Plan de Autoprotección” de la empresa, que se estructura según el Real Decreto 393/2007 de 23 de marzo, (esta nueva normativa deroga la Orden Ministerial de 29 de noviembre de 1984).

 

En el capítulo 9 de este Real Decreto, Mantenimiento de la eficacia y actualización del Plan de Autoprotección, se encuentra el apartado 9.3, Programa de ejercicios y simulacros, en el cual se debe planificar los ejercicios y simulacros a realizar en la empresa. El Plan de Autoprotección debe ser un documento “vivo”, es decir, debe ser utilizado a lo largo del tiempo. Por esta razón el programa se debe realizar para un periodo de tiempo de tres años, con un mínimo de un simulacro anual, y la activación total o parcial de las acciones contenidas en el Plan de Actuación de Emergencias.

 

OBJETIVOS DE UN SIMULACRO

  • Desarrollo de una cultura preventiva en la realización de simulacros.
  • Detección de deficiencias tanto del Plan de Autoprotección, así como en la implantación del mismo en el lugar de trabajo, permitiendo introducir las mejoras oportunas.
  • Entrenamiento de los equipos de emergencia en el desarrollo de sus funciones y del personal que debe evacuar
  • Detección de anomalías y omisiones en las actuaciones del equipo de emergencia.
  • Comprobación del correcto funcionamiento y efectividad de los medios técnicos, así como de los medios de transmisión de alarmas.
  • Estimación de tiempos reales de evacuación e intervención, comparación con los tiempos teóricos previstos y obtención de conclusiones reales.

FASES DEL SIMULACRO

Las fases del simulacro son tres: preparación, ejecución y valoración.

La preparación parte de que el Plan de Autoprotección incluye diferentes situaciones de emergencias valoradas en función de las características propias de la empresa. Debido a que cada empresa es diferente y de lo que se trata es de hacer una implantación atendiendo a sus características particulares,se ha de realizar una reunión con la dirección y los trabajadores de la empresa para determinar diversos aspectos. Debe fijarse el día y hora: dependiendo de la formación recibida y los simulacros anteriores puede ser interesante realizar el simulacro cuando el nivel de ocupación sea mayor pero si la formación es mínima se necesita reforzar los conocimientos de los trabajadores sin una gran cantidad de personal ajeno. Debe establecersela organización: distribución de árbitros, equipos y misiones. Quedarán fijadas las normas y consignas: los equipos de emergencia participantes deben de tenersusconsignasde actuación.

Es preciso preparar la situación inicial del ejercicio, evolución e incidencias. Debe determinarse la participación de equipos exteriores. Es necesario estudiar el recorrido por las diferentes vías de evacuación: este recorrido puede estar recogido en planos y fotografías para evitar un “desfile” de personas por la empresa.

La ejecución del simulacro es la puesta en práctica de las enseñanzas recibidas durante la formación y la aplicación real de lo indicado en el Plan de Autoprotección.

Debe constar de: alerta por los medios disponibles al personal existente en la empresa (trabajador y ajeno), determinación de la emergencia, despliegue de los equipos, intervención de los equipos y resolución de las incidencias que puede introducir el director del simulacro para aumentar su complejidad y poder observar las reacciones.

En la ejecución se puede contar con la participación de medios exteriores (servicios sanitarios, bomberos, policía o guardia civil) siempre y cuando se haya comunicado previamente a sus responsables el ejercicio que se efectuará. Sería conveniente la participación, en todas las fases del simulacro, de un responsable de estos medios exteriores. También es muy importante en esta fase la realización de fotografías para poder ser analizadas en la siguiente fase,comotestimonio gráfico de la realización y de la participación del personal de la empresa.

Al finalizar la fase de ejecución se debe realizar una reunión con el personal asistente para analizar los siguientes aspectos: tiempo empleado, factores negativos que han podido incidir en la ejecución, factores positivos que han mejorado la ejecución, comportamiento de los equipos,comportamiento general y dificultades físicas encontradas.

Finalmente se emite un informe que puede tener esta distribución:

  • Introducción y objeto del informe.
  • Datos del centro de trabajo.
  • Realización del simulacro (cronología).
  • Recomendaciones y mejoras.
  • Reunión posterior.
  • Anexos: Hoja de firmas y fotografías.
  •  

Los sucesos no previstos alteran el normal funcionamiento de los centros productivos y pueden tener consecuencias catastróficas. Por este motivo es necesaria la realización de simulacros periódicos que nos aproximen a estas situaciones no esperadas, que sirva de experiencia y aprendizaje a todo el personal implicado, tanto interno como externo a la empresa.

 

Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales. CONFAES. Salamanca.


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NOTA: El contenido de esta publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad ejecutante y no refleja necesariamente la opinión de la FUNDACIÓN para la Prevención de Riesgos Laborales.